Polarización y resaca electoral en Brasil

by Digital Rights LAC on junio 12, 2015

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Concluidas las exasperadas elecciones de 2014, el país pasa por un momento delicado. Por un lado, es esperado que la nueva composición del gobierno busque un tono de reconciliación posicionándose de una manera más moderada que permita el funcionamiento del modelo de gobierno de coalición aun en práctica. Por otro, ya queda evidente que será un arduo y doloroso proceso en virtud a la intensa polarización política que, a pesar de apuntar tendencias de distensión sigue un expresivo elemento en la conducción de la política brasileña.

Por Eduardo Alves Lazzari – Cursando Máster en Ciencia Política (USP) e Investigador de EDSP-FGV; y Rodrigo Moura Karolczak – Bachiller en Relaciones Internacionales (PUC-SP) e Investigador de EDSP-FGV

En entrevista a la BBC, Márcia Cavallari, directora del IBOPE (Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística) afirma que, esas fueron las elecciones más polarizadas desde el restablecimiento de la democracia, de manera que hubo sistemático empate entre candidatos con una fuerte división del país. Esta última se expresa principalmente en la división entre el electorado en las regiones Norte y Noreste en contraposición al del Sur y Sudeste.

Es hecho que aun observamos reflejos del período electoral permitiendo la hipótesis de que, para algunos analistas, estaríamos viviendo una resaca de esa confrontación. Para Timothy Power, especialista en Brasil, director del Programa de Estudios Brasileños de la Universidad de Oxford, la polarización política se concentró en la disputa presidencial y no se tradujo tan fuertemente en otras esferas del poder. Para el filósofo Paulo Eduardo Arantes, la disputa política no sería un indicativo de una división profunda de la sociedad.

Ilustración de esto fue el reciente episodio de hostilidad contra el ex-ministro de la Hacienda de Brasil, Guido Mantega, en un hospital privado de la ciudad de São Paulo. Casos como éste fueron comunes en un alarmante nivel durante el periodo electoral, demostrando la latente dificultad de convivencia entre partidarios del gobierno y opositores.

Prontamente surgieron las primeras hipótesis para acceder las razones para dicho elevado grado de polarización. De modo que repetidas veces se atribuye al entorno proporcionado por internet, por lo menos, parcial responsabilidad por el cuadro.

En su brillante columna, Eliane Brum explota que no sólo el mal habría sido banalizado, sino pasado por un paulatino proceso en que las personas no serían más adherentes a cualquier regla de convivencia, expresando sin ninguna especie de filtro o pudor sus pensamientos más íntimos, aunque absolutamente sin respeto.

Internet habría sido una pieza clave para la supresión de esas normas de conducta. Al permitir que se hiciera parte de un debate sin cualquier tipo de amarra o condicionamiento de su interlocutor, las personas se sentirían libres para ridiculizar, ofender y desmerecer por completo aquel que se critica. Es muy cierto que ese argumento se sustenta parcialmente en la sensación de inmunidad, seguridad y poder que internet es capaz de provenir, pero la hipótesis del anonimato sería infundada en virtud del gran volumen de personas que no buscan proteger su identidad al manifestar sus odios y preconceptos.

Con un comportamiento como ese tan perene en el principal vehículo de comunicación para algunas personas, rápidamente esa conducta se difundió a la realidad – entendida como esfera offline. Sin embargo, el esfuerzo que esa línea de raciocinio hace para explotar el vínculo entre conducta virtual y real es muy parco. Si es verdad que tuvimos un abundante número de casos de hostilidad política, también hay que considerarse que no se extinguió el constreñimiento en el mundo offline, ya que la trivialización y ruptura de normas de convivencia en ese ámbito son mucho más probables de responsabilidad y penalización, aunque fuera del ámbito jurídico.

Otras posibles vertientes tratan de investigar el tema desde el denominado filter bubble. Formada por los distintos algoritmos que dictan el contenido de redes sociales, filter bubble trata de exponer al usuario activamente aquellos contenidos que son comprendidos como de su interés. Se suma a eso el filtro establecido intencionalmente por el usuario cuando opta por bloquear determinada fuente de contenido.

Esa sería una línea más productiva en la demostración del vínculo entre los mundos real y virtual, pues la transposición del en línea al desconectado sería deformada por las informaciones filtradas consumidas por el usuario en internet. El sesgo de su estándar de comportamiento aceptado en la red distorsionaría su visión de mundo, haciéndolo más refractario a visiones opuestas.

Según la investigación de monitoreo de la política en la red de DAPP FGV presentada el 02/11, se nota a vísperas de la elección polos políticos claros que se autorrefieren, es decir, que dialogan poco con usuarios de opiniones divergentes. Es justamente este tipo de cuadro que propicia el agravamiento de la intolerancia ante divergentes.

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POLARIZACIÓN EN LAS REDES Elecciones consolidaron dos agendas distintas, articuladas por los campos políticos de cada candidatura a la Presidencia.
Polo rojo Interacciones de perfiles en torno de las pautas de las situaciones.
“Mediadores” Frágiles eslabones entre los polos revelan déficit de “mediadores” en el momento analizado.
  QUÉ ES: Grafo extraído del Twitter el día 25 de octubre. Total 620 mil tweets · Tamaño de los “nudos” indica n° de retweets. _ Aristas indican interacciones de los nudos. FGV DAPP Directorio de Análisis de Políticas Públicas.
Polo azul Interacciones de perfiles en torno de las pautas de la oposición.   Otros colores Grupos “autónomos” en interacción con los grupos dominantes, como perfiles de periodistas y de la media.

Además de esos dos elementos –la supresión de normas de conducta y el filter bubble– creemos que exista otro componente fundamental para la polarización: el falseamiento de preferencias (Kuran, 1997; Farrel, 2012).

Antes de internet el individuo de posiciones más radicales no sabía con certeza cuán difundidas eran sus preferencias. A la medida que constituía su red de interacciones en internet, él mismo fue capaz de encontrar una infinidad de individuos que compartían de su visión, reduciendo fuera del mundo virtual el constreñimiento sentido en la expresión de sus preferencias, es decir, ellas no eran más falseadas en conformidad con el interlocutor, pues el individuo no se veía más aislado.

Por esa razón se puede decir que no es totalmente preciso afirmar que grupos extremistas aumentaron de tamaño, sino que se utilizan herramientas digitales para reagruparse, capturando el debate y suprimiendo contribuciones de posiciones más moderadas. En resumen, se reformaron las coaliciones extremistas de la sociedad produciendo una tendencia centrífuga de difícil contención.

Cabe mencionar que esa nueva presión no sólo es de alguna manera amenazadora al debate político por socavar sus cimientos, sino que no se sabe muy bien cómo analizarla con la tendencia centrípeta que el denominado “elector mediano” produce en disputas electorales. Es decir, una disputa centrífuga en el plan del debate y otra centrípeta en el plan electoral inevitablemente producirán fricción y conflictos, que de algún modo tendrán que ser sanados por cualquier comunidad política.

Sin embargo, también es notable que caminamos hacia una polarización menos acentuada, aun presente. Según la investigación del DAPP FGV, los datos recolectados en la red en el comienzo de noviembre presentan un número creciente de mediadores.

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DE LA POLARIZACIÓN A LA MEDIACIÓN Dos semanas después de las elecciones, la oposición radical entre las agendas da lugar a un escenario con más “mediadores”.
Polo Azul Interacciones de perfiles en torno de las pautas de la oposición. Más “Mediadores” Transición post-elecciones motiva un aumento en el volumen de “mediadores” entre los polos políticos.
Polo Rojo Interacciones de perfiles en torno de las pautas de la situación.
QUÉ ES: Grafo extraído del Twitter los días 3, 4 y 5 de nov. Total 200 mil tweets · Tamaño de los “nudos” indica n° de re tweets. _ Aristas indican interacciones de los nudos. Otros colores Grupos “autónomos” que tienden en cumplir el papel de interlocución; actores en verde están más cercanos del polo azul; los actores en naranja al rojo; y actores en amarillo tienen posición intermediaria.
  Grafo del día 25/10 Víspera de la elección motivó alto nivel de polarización.

De todo modo, la dificultad es extrapolar las teorizaciones acerca de los efectos y de las causas con que internet habría contribuido a la polarización. A priori, el problema más inmediato a ser superado es certificar por la causalidad entre polarización a internet. En ese caso, inicialmente debemos responder: ¿la sociedad hoy es más polarizada que era antes de la masificación de internet? Superar ese problema es esencial. Hasta allá, los interesados en el tema corren el riesgo de estar sólo especulando.

English version

Polarization and electoral hangover

Once past the competitive 2014 elections, the country is going through a delicate moment. On one hand, the new government composition is expected to seek a reconciliation tone, positioning itself in a more moderate way that allows the operation of the coalition government model still in place. On the other, it is already clear that it will be a difficult and painful process due to the intense political polarization – while it indicates distension trends, it remains a significant element in the conduction of Brazilian politics.

By Eduardo Alves Lazzari – Master’s in Political Science (USP) and Researcher at EDSP-FGV & Rodrigo Moura Karolczak – Bachelor in International Relations (PUC-SP) and Researcher at EDSP-FGV

In an interview to BBC, Márcia Cavallari, director of IBOPE (Brazilian Institute of Public Opinion and Statistics), says that these were the most polarized elections since the reestablishment of democracy, with a systematic tie between candidates and a strongly divided country. The latter is expressed mainly in the gap between the electorate in the North and Northeast, as opposed to the South and Southeast.

It is true that we still see reflections of the election period, allowing the hypothesis that, for some analysts, we would be experiencing a hangover from this confrontation. For Timothy Power, Brazilianist director of the Brazilian Studies Program at the University of Oxford, the political polarization focused on the presidential race and did not manifest itself so strongly in other spheres of power. For philosopher Paulo Eduardo Arantes, the political dispute would not represent a sign of a deep division within society.

A good picture for that was the recent episode of hostility against the former Minister of Finance of Brazil, Guido Mantega, at a private hospital in São Paulo. Events such as this were common at an alarming rate during the election period, showing the latent difficulty of coexistence between government supporters and the opposition.

The first hypothesis on the reasons for such high polarization degree soon emerged. Thus, the environment provided by the internet was repeatedly made at least partially accountable for this outlook.

In her brilliant column, Eliane Brum explores that not only evil has been trivialized, but also passed by a gradual process in which people would no longer follow any living rule, expressing their innermost thoughts without any kind of filter or shame, even if absolutely disrespectful.

The internet was supposedly the key element to remove these rules. By allowing people to be part of a debate without any ties or conditioning from its speaker, they supposedly feel free to ridicule, insult and completely discredit the person being criticized. It is true that this argument partly holds on to a perception of immunity, security and power that the internet is able to provide. However, the hypothesis of anonymity has allegedly no basis due to the large volume of people not seeking to protect their identity when expressing their hatred and prejudice.

With such perennial behavior in the main communication vehicle for some people, this conduct quickly propagated to reality – interpreted as the offline sphere. However, the effort that this line of reasoning does to explore the link between virtual and real behavior is very little. If it is true that we had an abundant number of political hostility events, we also must take into consideration that it did not put an end to the embarrassment in the offline world. After all, trivialization and disruption of living standards on this sphere are much more likely to be held accountable or suffer punishment, even if outside the legal framework.

Other possible lines of thinking are trying to investigate the subject from the so-called filter bubble. Made up by different algorithms that dictate the content of social networks, the filter bubble seeks to actively expose the user only to the contents included under his/her interests. Besides, there’s a filter that is set intentionally by the user when he/she chooses to block certain content source.

This is allegedly a more productive line to demonstrate the link between the real and virtual worlds, since the conversion from the online to the offline world is supposedly distorted by the filtered information that the user consumes over the Internet. The distortion of this behavior pattern accepted over the network supposedly distorts the user’s worldview, making it more immune to opposing views.

According to the research on policy monitoring over the network by DAPP FGV, presented on November 2, it is possible to observe clear self-referential political poles on the eve of elections, that is, poles that do not converse much with users of differing opinions. It is precisely this kind of context that supports the increasing intolerance before divergent users.

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Before the Internet, individuals with more radical positions were not sure how widespread their preferences were. As they began building up their network of interactions over the Internet, they were able to find a multitude of individuals who shared their vision, reducing the embarrassment felt in expressing their preferences outside the virtual world, that is, these preferences were no longer distorted in accordance with the speaker, because individuals were no longer isolated. For this reason, needless to say, extremist groups increased in size, but they are using digital tools to regroup themselves, capturing the debate and suppressing contributions of more moderate positions. In short, extremist coalitions of society were reformed, producing a centrifugal tendency, difficult to control.

It is worth mentioning how this new pressure is somehow not only threatening to the political debate, as it undermines its foundations, but how little is known to equate it with the centripetal tendency that the so-called “median voter” produces in electoral disputes. That is, a centrifugal dispute in the debate level and a centripetal dispute at the electoral level will inevitably produce friction and conflicts that somehow will have to be solved by any political community.

However, it is also noteworthy that we are moving towards a less pronounced, although present, polarization. Yet, according to a survey by DAPP FGV, the data collected on the network in early November show a growing number of mediators.

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In any case, the difficulty lies in going beyond the theories about the causes and effects with which the Internet supposedly have contributed to the polarization. The most immediate problem to be overcome is to attest by the causality between polarization and the internet. In this case, we must first answer whether society is more polarized today than it was before the expansion of the internet. Overcoming this bottleneck is essential. Until then, those interested in the subject are likely to be just speculating.

Versão em português

Concluídas as acirradas eleições de 2014, o país passa por um momento delicado. Por um lado, é esperado que a nova composição do governo busque um tom de reconciliação, se posicionando de uma forma mais moderada que permita o funcionamento do modelo de governo de coalizão ainda em prática. Por outro, já fica evidente que será um árduo e doloroso processo devido à intensa polarização política que, apesar de apontar tendências de distensão, continua um elemento expressivo na condução da política brasileira.

Rodrigo Moura Karolczak – Bacharel em Relações Internacionais (PUC-SP) e Pesquisador da EDSP-FGV

Em entrevista à BBC, Márcia Cavallari, diretora do IBOPE, afirma que essas foram as eleições mais polarizadas desde o reestabelecimento da democracia, de forma que houve sistemático empate entre candidatos com uma forte divisão do país. Esta última se expressa principalmente na clivagem entre o eleitorado nas regiões Norte e Nordeste em contraposição ao do Sul e Sudeste.

É fato que ainda observamos reflexos do período eleitoral, permitindo a hipótese de que, para alguns analistas, estaríamos vivendo uma ressaca desse confronto. Para Timothy Power, brasilianista diretor do Programa de Estudos Brasileiros da Universidade de Oxford, a polarização política se concentrou na disputa presidencial e não se traduziu tão fortemente em outras esferas do poder. Para o filósofo Paulo Eduardo Arantes, a disputa política não seria um indicativo de uma divisão profunda da sociedade.

Elucidativo disto foi o episódio recente de hostilidade contra o ex-ministro da Fazenda do Brasil, Guido Mantega, em um hospital particular da cidade de São Paulo. Casos como este foram comuns em um nível alarmante durante o período eleitoral, demonstrando a latente dificuldade de convivência entre situacionistas e oposicionistas.

Prontamente surgiram as primeiras hipóteses para acessar às razões para tal elevado grau de polarização. De modo que repetidas vezes atribui-se ao ambiente proporcionado pela internet ao menos parcial responsabilidade pelo quadro.

Em sua brilhante coluna, Eliane Brum explora que não só o mal teria sido banalizado, como passado por um paulatino processo em que as pessoas não seriam mais aderentes a qualquer regra de convivência, expressando sem qualquer espécie de filtro ou pudor seus pensamentos mais íntimos, mesmo que absolutamente desrespeitosos.

Peça chave para a supressão dessas normas de conduta teria sido a internet. Ao permitir que se fizesse parte de um debate sem qualquer tipo de amarra ou condicionamento do seu interlocutor, as pessoas se sentiriam livres para ridicularizar, ofender e desmerecer por completo aquele que se critica. É bem verdade que esse argumento sustenta-se parcialmente na sensação de imunidade, segurança e poder que a internet é capaz de provir. Porém, a hipótese do anonimato seria infundada devido ao grande volume de pessoas que não procuram proteger sua identidade ao manifestar seus ódios e preconceitos.

Com um comportamento como esse tão perene no principal veículo de comunicação para algumas pessoas, rapidamente essa conduta se difundiu para a realidade – entendida como esfera off-line. No entanto, o esforço que essa linha de raciocínio faz para explorar o vínculo entre conduta virtual e real é muito parco. Se é verdade que tivemos um abundante número de casos de hostilidade política, também há de se considerar que não se extinguiu o constrangimento no mundo off-line. Afinal, a trivialização e ruptura de normas de convivência nessa esfera são muito mais passíveis de responsabilização e penalização, ainda que fora do âmbito jurídico.

Outras possíveis vertentes tentam investigar o tema a partir do chamado filter bubble. Formada pelos diferentes algoritmos que ditam o conteúdo de redes sociais, a filter bubble procura ativamente expor o usuário apenas àqueles conteúdos que são compreendidos como de seu interesse. Soma-se a isso o filtro que é estabelecido intencionalmente pelo usuário quando opta por bloquear determinada fonte de conteúdo.

Essa seria uma linha mais produtiva na demonstração do vínculo entre os mundos real e virtual, pois a transposição do on-line para o off-line seria deturpada pelas informações filtradas que o usuário consome na internet. O viés de seu padrão de comportamento aceito na rede distorceria sua visão de mundo, tornando mais refratário a visões opostas. Segundo a pesquisa de monitoramento da política na rede da DAPP FGV apresentada em 02/11, nota-se na véspera de eleição polos políticos claros que se auto referenciam, ou seja, que dialogam pouco com usuários de opiniões divergentes. É justamente este tipo de quadro que propicia o agravamento da intolerância diante de divergentes.

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Além desses dois elementos – a supressão de normas de conduta e o filter bubble – acreditamos que exista outro componente fundamental para a polarização: o falseamento de preferências (Kuran, 1997; Farrel, 2012).

Antes da internet, o indivíduo de posições mais radicais não sabia ao certo quão difundidas eram suas preferências. À medida que constituía sua rede de interações na internet, o mesmo foi capaz de encontrar uma infinidade de indivíduos que compartilhavam de sua visão, diminuindo fora do mundo virtual o constrangimento sentido na expressão de suas preferências, ou seja, elas não eram mais falseadas em conformidade com o interlocutor, pois o indivíduo não se via mais isolado.

Por essa razão que pode-se dizer que não é de todo preciso afirmar que grupos extremistas aumentaram de tamanho, mas os mesmos se utilizarem de ferramentas digitais para se reagruparem, capturando o debate e suprimindo contribuições de posições mais moderadas. Em suma, reformaram-se as coalizões extremistas da sociedade, produzindo uma tendência centrífuga de difícil contenção.

Vale dizer que como essa nova pressão não só é de alguma maneira ameaçadora ao debate político, por minar suas bases, como não se sabe muito bem como equacioná-la com a tendência centrípeta que o chamado “eleitor mediano” produz em disputas eleitorais. Isto é, uma disputa centrífuga no plano do debate e outra centrípeta no plano eleitoral produzirão, inevitavelmente, atrito e conflitos que de algo modo terão que ser sanados por qualquer comunidade política.

No entanto, também é notável que caminhamos para uma polarização menos acentuada, embora presente. Ainda conforme pesquisa da DAPP FGV, os dados colhidos na rede no começo de novembro apresentam número crescente de mediadores.

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De todo modo, a dificuldade é extrapolar as teorizações acerca dos efeitos e das causas com que a internet teria contribuído para a polarização. A priori, o problema mais imediato a ser superado é atestar pela causalidade entre polarização a internet. Nesse caso, inicialmente devemos responder: a sociedade é hoje mais polarizada do que era antes da massificação da internet?

Superar esse gargalo é essencial. Até lá, os interessados no tema correm o risco de estarem apenas especulando.