Los indignados de América Central reconfiguran las luchas clásicas

by Digital Rights LAC on September 23, 2015

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Pocos sospechaban que el 16 de abril de 2015 iba a marcar un antes y un después en la política y la sociedad guatemalteca y centroamericana. Cuando la Fiscalía Especial contra la Impunidad (FECI) del Ministerio Público (MP) desveló una red dedicada a la defraudación aduanera (vinculada a miembros del gobierno), surgió un evento en Facebook convocando para el día 25 una “manifestación pacífica para pedir la renuncia de Otto Pérez Molina (presidente) y Roxana Baldetti (vicepresidente)”.

Por Bernardo Gutiérrez*

El evento de Facebook (ya no está operativo, aunque el muro se recuperó y está disponible en Dropbox) estaba construido con una narrativa inédita en la región: “Sin afiliaciones políticas ni ideológicas. Sin discursos ni espectáculos. Solo guatemaltecos que estamos cansados de los políticos sin escrúpulos que nos gobiernan. Lleguemos al Parque Central y demostremos nuestra inconformidad y que no estamos dormidos”. El #RenunciaYa no solo se consolidó como grito, sino como movimiento, con nodos distribuidos por todo Guatemala y todo el mundo. De las redes a las calles, comenzó a marcar la agenda política y a reconectar dispares luchas históricas alrededor de un nuevo imaginario.

A partir de junio el #RenunciaYa evolucionó al #JusticiaYa (su principal cuenta de Twitter es @justiciayagt). Los nuevos Indignados, como se les empezaba a conocer, ejercieron un papel fundamental en la reconexión y reconfiguración de las luchas clásicas guatemaltecas. El mini documental El encuentro: tres meses de protesta ciudadana cuenta la evolución de un movimiento que gritó “Sí se pudo” cuando renunció la vicepresidente Roxana Baldetti y que fue clave para inspirar las revueltas que desde inicios de junio piden la renuncia del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández.

Ambos países organizaron una inédita marcha binacional el día 4 de julio y están apropiándose del discurso anticorrupción de América Latina, que suele estar vinculado a la derecha. La causa anticorrupción, en manos de movimientos populares, es un golpe simbólico fortísimo, que está ya poniendo muy nervioso al gobierno de Estados Unidos. Tanto en Guatemala como en Honduras, la tecnopolítica es apenas una capa que convive con otros paradigmas y reconfigura las luchas ya existentes, posibilitando una meta narrativa que las incluye y procesos tecnosociales que responden a un patrón global.

A continuación, reproduzco parte del caso de estudio de Honduras de la investigación #tecnopolíticaLATAM que realicé para OXFAM. A finales de septiembre se publicará todo el estudio.

Del #JusticiaYa al #RenunciaJOH

El 28 de junio de 2009, el pueblo de Honduras estaba convocado a un referéndum para una modificación de la Constitución que permitiese la reelección presidencial. La Corte Suprema de Justicia, que se oponía al referéndum, ordenó al ejército la detención del presidente José Manuel Zelaya. El nombramiento de Roberto Micheletti como presidente consumó un golpe de Estado y abría una nueva de violencia y represión política.

Desde 2009, las estadísticas sociales de Honduras no han hecho más que empeorar. Destacarían los altos niveles de pobreza, corrupción, militarización y violencia (por ejemplo, en 2013 una persona fue asesinada cada 78 minutos, según el Observatorio de Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras). La existencia de Los Tigres (fuerzas de operaciones especiales entrenadas en Estados Unidos) y de los Guardianes de la Patria (que incentivan el uso de armas entre niños) redondean uno de los peores cuadros de militarización y represión de América Latina.

Por otro lado, “la cúpula golpista comulgaba con intereses de dominación religiosa”, lo que se tradujo en la prohibición de la píldora del día después y en una intensa persecución de las luchas feministas. El femicidio –palabra usada en Honduras en lugar de feminicidio– ha aumentado en un 263.4% entre 2005 y 2013.

Con este trasfondo, la denuncia de violaciones de los derechos humanos se transformó en el epicentro de las luchas hondureñas. Apenas existen procesos ciudadanos emergentes o activismo digital, y “prevalece el aislamiento de las luchas”. El Frente Nacional de Resistencia Popular, que intentó articular de forma pacífica la lucha tras el golpe, se consolidó como uno nuevo espacio de diálogo entre “movimientos feministas, sindicales, magisteriales, estudiantiles, campesinos, LGTB, socialistas, liberales, independientes, artistas”. Otras luchas importantes están siendo realizadas por las comunidades que se oponen al saqueo de sus bienes comunes por parte de compañías mineras o a las concesiones en sus territorios (agua, recursos).

La penetración y de uso de Internet en Honduras tiene varias peculiaridades. A pesar de su baja penetración (18,6%), el 60% de los hondureños se conecta a Internet para entrar a las redes sociales digitales, siendo el más activo de América Central. Aunque Twitter se encuentra en plena explosión, la red social más usada desde 2009 es Facebook.

Los movimientos sociales no conviven demasiado con el entorno digital. Salvo algunos fenómenos como la videobloguera La Chiki o campañas contra el femicidio en Twitter (destacable el hashtag #ObservaMujeres), las luchas sociales usan formatos más tradicionales. Otras peculiaridades de Honduras son que el número de celulares supera al número de personas, muchas conexiones a Internet se producen desde dichos dispositivos y el uso de redes móviles (WhatsApp) es elevado.

La oleada de protestas que estalló a inicios de junio de 2015 pidiendo la renuncia del presidente Juan Orlando Hernández ha resignificado las luchas de Honduras. Su disrupción narrativa agregó a actores ideológicamente dispares y propició el surgimiento de un nuevo sujeto político: los Indignados de Honduras. Además, el proceso tiene características tecnopolíticas, como la auto-convocatoria a partir de las redes sociales, la auto-organización ciudadana, la ruptura de la frontera entre Internet y el territorio o el empoderamiento emocional.

Cuando el presidente reconoció públicamente que el partido Partido Nacional había aceptado dinero ilícito proveniente del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), la ciudadanía demostró su indignación en hashtags como #renunciaJOH o #fueraJOH. Un día después (5 de junio), unas veinte mil personas acudían en Tegucigalpa a una marcha convocada desde las redes sociales: la Marcha de las Antorchas. Las manifestaciones se expandieron por el país y los medios de comunicación comenzaron a hablar del nuevo movimiento de los Indignados, inspirado en parte por las manifestaciones contra la corrupción Guatemala, que desde abril piden la renuncia del presidente Otto Pérez Molina.

Las manifestaciones de #renunciaJOH se consolidaron todos los viernes, generando un nuevo espacio de acción y diálogo colectivo. Además, se produjo una conexión internacional con los movimientos de Guatemala, donde el #RenunciaYA ha evolucionado a #JusticiaYa, las reinvindicaciones ya piden cambios en la ley electoral y la ciudadanía guatemalteca transnacional está marcando la agenda política.

Ambos países organizaron una inédita marcha binacional el día 4 de julio, que renovó el discurso anticorrupción de América Latina, vinculando a movimientos populares en el proceso, lo que descoloca a los lobbistas estadounidenses, que habitualmente intentan aplicar la doctrina del shock neoliberal con la excusa de la corrupción. En el proceso de los Indignados hondureños también han surgido acciones multitudinarias, con características de pertenencia a una identidad colectiva, como la defensa del periodista David Romero (que sacó a la luz el escándalo de corrupción) en el hashtag #TodosSomosDavidRomero.

El estudio realizado exclusivamente para el presente informe conjuntamente con Alejandro González (Outliers Collective) analiza la conversación en el hashtag #renunciaJOH de Twitter entre los días 05/06/2015 (día de la Marcha de las Antorchas) y el 06/07/2015. La red muestra una topología bastante descentralizada y una densidad grande (muchos nodos dialogando multidireccionalmente).

Una característica del grafo es la importancia de las identidades coletivas (como el perfil humorístico @notibomba) y concretamente del ecosistema de Anonymous. Nodos como @legionhonduras, @anonshonduras, @anons_honduras o @ibero_anon han sido fundamentales en la configuración del imaginario de los nuevos Indignados. A su vez, destacan las cuentas de periodistas, medios alternativos o escritores (@chaveztoon, @julissa_irias, @soyfdelrincon) o políticos del partido Libertad y Refundación (LIBRE) que surgió como evolución al Frente Nacional de Resistencia Popular (como @beavalleM o el ex presidente José Manuel Zelaya, @manuelzr ). En el grafo aparecen incluso redes internacionales como @personalescrito (Brasil) o @takethesquare (15M España).

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Los movimientos tradicionales, presentes en las calles, no aparecen especialmente destacados en el estudio realizado sobre las redes digitales de #renunciaJOH. La cuenta oficial del Frente Nacional de Resistencia Popular (@fnrphn) es poco relevantes. Los actores políticos que impulsaron la campaña #ObservaMujeres en 2014 tampoco aparecen. La ausencia de los actores sociales tradicionales en el estudio se debe a que Twitter no es la red social digital más usada y a la poca importancia que dichos actores otorgan a Internet.

* Post periodista, escritor. Transnacionalista convencido. En Twitter: @bernardosampa 

Imagen: (CC BY) Jorge Luis García / Flickr